Salud digital ante las enfermedades crónicas


El aumento de la esperanza de vida, las mejoras en salud pública y atención sanitaria, así como la adopción de determinados estilos de vida, condicionan en la actualidad un patrón epidemiológico dominante representado por el auge de las enfermedades crónicas. Ante esta realidad, la Salud Digital aporta soluciones y alternativas, muchas de las cuales han pasado de las promesas a la vida cotidiana.

Para dar a conocer estas realidades, así como para fijar los desafíos pendientes y las líneas de actuación futuras, se ha celebrado en Madrid la II Jornada de la Asociación Salud Digital (ASD), bajo el lema “El reto de la Cronicidad: ¿qué puede aportar la Salud Digital?”

Para el presidente de la AsociaciónSalud Digital, el Dr. Jaime del Barrrio, la transformación digital que se está produciendo en el mundo occidental puede contribuir decisivamente a desarrollar un modelo sociosanitario mejor preparado en todos los sentidos y, además, permitirá afrontar la prevención y la gestión integral de todo lo que conlleva el ecosistema de las enfermedades crónicas”.

Aportando soluciones

Según los organizadores de este evento, la contribución de la Salud Digital es ahora imprescindible para lograr que el Sistema Nacional de Salud siga manteniendo los principios que lo han hecho único y sea, además, sostenible, pudiendo así cumplir su función de forma satisfactoria. Como destaca el presidente de la ASD, “una digitalización interconectada permite mejorar el análisis de datos, compartir, optimizar, ahorrar y, sobre todo, obtener mejores resultados en Salud”. Por eso, exige, es hora de dar un paso al frente e implicarnos en tener lo antes posible una Estrategia Digital integrada en el SNS”.

España es el segundo país del mundo en penetración de teléfonos inteligentes. Estos dispositivos personales tienen capacidad para emitir en tiempo real, a través de sensores, datos médicos que generarán alerta a nuestros médicos de familia o especialistas, según se precise, lo que “permite recibir la atención adecuada en cada momento y, además, facilita que profesionales y gestores sanitarios puedan organizar mejor la demanda”, asegura el presidente de la ASD.

La incorporación de la tecnología digital a la Salud abre un mundo a nuevas aproximaciones, como la teleasistencia y la telemedicina (telehealth, telecardiología, teledermatología, teleoftalmología, etc…), que permiten una monitorización constante del paciente y, por lo tanto, aportan confianza y cercanía entre profesionales y pacientes.

La visión de los proveedores de tecnología

Desde el punto de vista de los proveedores de tecnología, la principal demanda pasa por propiciar un despliegue ‘desde arriba’ en el abordaje de la cronicidad, ya que en la actualidad no se consigue aglutinar el gran número de iniciativas existentes”, señala Juan A. Morejudo, LifeSciencie Senior Manager de EY, quien subraya la necesidad de “aprender de las experiencias en el despliegue de estrategias de abordaje de la cronicidad”.

Y es que, según se pone de relieve en esta jornada, muchos proyectos aislados (sobre todo impulsados por laboratorios farmaceúticos) tienen grandes dificultades para la extensión posterior a todo el territorio, asistiéndose también a un exceso de análisis y definición, lo que conlleva cierta parálisis en la implementación de iniciativas de Salud Digital.

 

Según opina Morejudo, ponemos el foco en exceso en la tecnología e infravaloramos el proceso de transformación, siendo manifiesta la falta de una red de gestión del cambio”. Como otros déficits importantes, este experto apunta a la falta de abstracción del día a día y a la falta de rigor metodológico durante el despliegue y seguimiento de iniciativas.

 

Como posibles soluciones se considera indispensable “la implementación de una estrategia con un enfoque multidisciplinar, la coordinación entre niveles asistenciales y con servicios sociales, el Business Case (centrado en la gestión del cambio) y la implantación de un nuevo modelo operativo apoyado en tecnologías digitales (Protocolos/Coordinación /Integración)”, enumera el representante de EY, quien propone pasar del concepto del “Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés) al Internet de la Gente (IoP)”.

 

A nivel de diseño de tecnologías de la Salud, se apuesta por el diseño centrado en el paciente y teniendo en cuenta sus capacidades digitales. Ya desde la perspectiva analítica, se aconseja un modelo basado en predicción de casos, y el soporte a decisiones del paciente y del profesional (pasando de la estratificación a la predicción). También se subraya la necesidad de potenciar el marketing digital, basado en el poder de las redes sociales, el conocimiento del paciente y figuras como el avatar.

 

Un reto, una oportunidad para los pacientes

En este contexto, el paciente ocupa un papel central. Tal y como resalta Carolina Rubio, coordinadora del Cluster for Patient Empowerment, el mundo digital puede facilitarnos mucho la vida a los pacientes crónicos: se reduce el tamaño de los dispositivos que necesitamos para vivir y mejora nuestra movilidad, y disponemos de nuevos dispositivos de monitorización continua que nos informan al instante sobre los diferentes indicadores o variables que tenemos que mantener a raya”. En definitiva, afirma, “la Salud Digital hace posible el control automático de todas aquellas variables o acciones que hoy hacemos de forma manual o consciente”.

 

Pero el listado de beneficios prácticos para el paciente de la aplicación de iniciativas integradas de Salud Digital es mayor. Para Carolina Rubio, “puede facilitarnos la interacción con el sistema sanitario, evitando desplazamientos, esperas…También permite conectarnos de forma más sencilla con otros pacientes de nuestra condición, aprendiendo de ellos. Y, además, puede ayudar muchísimo a informar y formar a los pacientes, un requisito indispensable para su empoderamiento”. Y es que la tecnología móvil hace posible que la información sea inmediata, lo que permite facilitar información en una situación concreta del paciente en un momento dado.

 

Todo esto no forma parte del futuro, sino del presente. El 90% de la previsible gestión que se hará de las enfermedades crónicas dentro de una década ya sería posible hacerlo técnicamente en el momento actual, con la tecnología existente en el 2017, pero la falta de una visión integrada impide que se haga realidad”, reconoce la coordinadora del Cluster for Patient Empowerment.

 

Para los pacientes y para el propio SNS la Salud Digital supone una oportunidad, pero solo si se acompaña de una transformación profunda del sistema”, aclara Carolina Rubio, quien añade que la tecnología sin transformación es un coste; sin embargo, con transformación es una inversión imprescindible para la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud del siglo XXI, que debe hacer frente a dos retos tan grandes y tan positivos como son la mayor longevidad de la población y la cronificación de enfermedades que hasta hace poco eran mortales”.

 

El ejemplo de Dinamarca

Partiendo de esta realidad, es fundamental evaluar y aprender de iniciativas exitosas implantadas en otros países. En concreto, Katrine Vedel, asesora especial de Innovación en Salud de Southern (Dinamarca), pone de relieve en este foro como las políticas nacionales están facilitando la innovación y la digitalización en salud, así como explica la experiencia obtenida en la región del sur de Dinamarca, donde las iniciativas y estrategias regionales se han coordinado y han interaccionado positivamente con las medidas gubernamentales en el ámbito de la innovación y la asistencia sanitaria digitalizada.

 

A su juicio, algunas de las soluciones que hemos adoptado en nuestro país podrían ser exportadas sin problema y fácilmente a otros, como España. Tan solo, advierte esta experta, “es necesario encontrar el equilibrio adecuado entre lo que debe hacerse de forma común (decidido centralmente) y lo que puede variar de un lugar a otro (decidido localmente)”. Tal y como reconoce, “lograr esto es algo extraordinariamente difícil de conseguir y puede suponer mucho tiempo antes incluso de empezar, pero mi experiencia es que se trata de un tiempo bien gastado”.

 

Para Katrine Vedel resulta relativamente sencillo convencer a los gobernantes que apuesten por la adopción de estrategias nacionales de soluciones digitales de salud. “Si el Gobierno es consciente de que una determinada solución o proyecto se asocia con resultados clínicos positivos y que puede suponer incluso un buen “negocio”, no cabe duda que se interesarán en llevar a cabo este tipo de medidas”, afirma.

 

El desafío de las enfermedades crónicas

Las enfermedades crónicas son de larga duración, generalmente de progresión lenta y afectan a cualquier edad; además, conllevan una limitación en la calidad de vida de las personas afectadas y de los familiares y personas cuidadoras, son causa de alta morbilidad y mortalidad prematura y ocasionan efectos económicos importantes en las familias, las comunidades y la sociedad.

 

Aunque la cronicidad no está exclusivamente asociada a la edad avanzada, es en las personas mayores en las que son más frecuentes estas enfermedades y, de hecho, se estima que más de un 80% del gasto imputado a la  la cronicidad se concentra en personas de edad avanzada.  Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2050 la cifra de personas mayores de 64 años se duplicará, hasta alcanzar los 16 millones de personas (otros estudios la sitúan en 20 millones), siendo la mitad de ellos mayores de 80 años y casi 200.000 personas superarán los 100 años.

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