Tratar el asma por fenoendotipos


En el futuro será posible un enfoque del tratamiento del asma por fenoendotipos, esto es, terapias que tengan en cuenta, además de las características clínicas, o funcionales del paciente, otros marcadores biológicos de efectividad que puedan medirse de forma fácil y, determinados polimorfismos genéticos relacionados con esa mayor eficacia.

 Los alergólogos aseguran que el papel de las características fenotípicas y endotípicas del asma en este momento es solo teórica, pero probablemente en pocos años puede conducir al denominado tratamiento “a la carta”, individualizado para cada paciente de acuerdo con los mecanismos relevantes en cada caso.

Este y otros controvertidos temas han sido puestos de manifiesto por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) durante la XIII Reunión de Controversias y Novedades en Alergia (CYNA) que se celebra hoy y mañana en Madrid.

 Tratamiento “a la carta”

 Tal y como explica el doctor Luis Prieto, jefe de la Sección de Alergología del Hospital Doctor Peset de Valencia y uno de los coordinadores de la Jornada CYNA, “los nuevos tratamientos biológicos parecer aportar una solución para el abordaje de una proporción de pacientes que no responden al tratamiento convencional”. 

 “Es muy interesante pensar que podemos administrar a cada paciente el tratamiento más eficaz posible para cada caso. Por ejemplo, el 20% de los asmáticos no responde a los esteroides inhalados y es evidente la necesidad de poder identificar buenos y malos respondedores antes de iniciar el uso de estos fármacos, apunta el especialista. Identificar marcadores (biomarcadores o marcadores funcionales o clínicos) permitirá conocer a los buenos respondedores en general, no solo a los fármacos biológicos”. 

 En los últimos años existe una tendencia a catalogar a los pacientes en fenotipos, de acuerdo con las diferentes formas de presentación clínica e inflamatoria y la respuesta al tratamiento, y en endotipos, en los que se identifican los mecanismos biológicos o patogénicos involucrados en la génesis del proceso. “En esta clasificación deja de tener sentido la clásica visión del tratamiento del asma en escalones terapéuticos para conseguir el control y evitar el riesgo futuro”, añade el doctor.

 Alergias laborales más frecuentes

 La dermatitis de contacto y el eccema de manos son, junto al asma, las dos enfermedades laborales más frecuentes. Una alergia “laboral” es aquella enfermedad en la que el sistema inmunológico funciona de manera inadecuada generando una reacción excesiva ante la exposición en el trabajo a un agente sensibilizante. “Este tipo de alergia crece rápidamente debido al uso continuado de determinados productos de limpieza, cosméticos, manipulación de metales, etcétera. Hay que tenerlas muy en cuenta porque reducen el rendimiento laboral, pudiendo llegar incluso a causar una incapacidad, y generar costes a la sociedad y a las empresas.”, detalla el doctor Joaquín Sastre, presidente de la SEAIC.

 “Con el objetivo de disponer de un diagnóstico específico e identificar los posibles agentes que provocan la reacción alérgica, debe solicitarse consulta con el médico especialista. En este caso, el abordaje puede ser compartido por neumólogos, dermatólogos y alergólogos”, recuerda el doctor Sastre.

Alergia frente a Intolerancia a los alimentos

 Otro de los temas que se tratará en la reunión es la intolerancia a los alimentos desde dos perspectivas diferentes: la del digestólogo y la del nutricionista. La doctora Montserrat Fernández Rivas, jefe del Servicio de Alergia del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y coordinadora también de CYNA aclara que “la alergia a los alimentos incluye todas las reacciones adversas a los mismos mediadas por un mecanismo inmunológico. Las mediadas por anticuerpos IgE son las más frecuentes y mejor conocidas y para las que disponemos de pruebas diagnósticas adecuadas. Además son las responsables de reacciones de aparición inmediata (en las primeras dos horas generalmente) tras la ingestión del alimento, con lo que son generalmente más fáciles de identificar”. 

 “Cuando las reacciones adversas a los alimentos no se producen por un mecanismo inmunológico hablamos de intolerancias a los alimentos. Se pueden producir por diferentes mecanismos, pero lo más frecuente es que sea por déficits enzimáticos en el epitelio intestinal. Se manifiesta con síntomas digestivos: dolor, distensión abdominal, gases…”, apunta la alergóloga.

 De la misma forma que en las alergias “laborales”, los pacientes con manifestaciones digestivas deben ser atendidos de manera coordinada por un digestólogo, un nutricionista y un alergólogo. “Los afectados peregrinan entre especialistas. En ocasiones son atendidos por gastroenterólogos por alteraciones funcionales del intestino, otras veces modifican su dieta sin consultar con un experto y así van empeorando su calidad de vida”, recalca la doctora Fernández Rivas.

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