Las personas que viven con perros gozan de una mejor salud cardiovascular/How pets improve cardiovascular health


Las personas que viven con un perro conocen sobradamente los beneficios que estos aportan a su vida diaria: cariño incondicional, fidelidad, compañía, diversión… Además son ideales para combatir la soledad a la que se ven abocados algunos ancianos, o como compañeros de juegos de los más pequeños de la casa (quienes además aprenden valores como la responsabilidad, el amor, la amistad o la vida y la muerte); incluso existe una gran cantidad de terapias con animales para personas con problemas de movilidad, autismo o discapacidades.

Sumados a todos estos beneficios, la Fundación Española del Corazón (FEC) quiere recordar además que existe una mejora de la salud cardiovascular entre aquellas personas que tienen animales, especialmente perros.

A lo largo de los últimos años se han publicado una gran cantidad de estudios que han indagado sobre la relación que guarda el convivir con un perro y el nivel de riesgo cardiovascular del propietario. Una gran parte de estos estudios fueron recogidos en Circulation en un artículo llevado a cabo por la American Heart Association (AHA). Este artículo se relacionan las bondades de tener un perro según diversos factores de riesgo cardiovascular. 

Así, diversas investigaciones incluidas en el artículo muestran una relación entre vivir con un perro y unos mejores niveles de presión arterial, de colesterol y una menor incidencia de obesidad. “Aunque los estudios demuestran relación entre tener un perro y un mejor estado de estos factores de riesgo cardiovascular, la relación causa-efecto no se puede afirmar aunque sí la mejora de hábitos de ejercicio de quienes tienen un animal de compañía. Además, los aspectos psicológicos también podrían verse mejorados en una parte de la población especialmente la anciana con posibilidad de hacerse cargo de sus cuidados, o con poco apoyo social o familiar”, aclara el Dr. Vicente Arrarte, vocal de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). “Lo que sí señalan todas estas investigaciones es que convivir con un perro favorece la práctica de actividad física, por lo que los niveles de hipertensión, de colesterol y la incidencia de obesidad podrían verse mejorados por este motivo”, explica.

 

Una de las investigaciones que apuntan hacia esta dirección es la realizada a 5.253 japoneses y de la que se extrae que las personas con perro están más cerca de cumplir con la recomendación mínima de práctica de actividad física que aquellas que no tienen perro. Concretamente, los dueños de perros cumplían un 54% más estas recomendaciones; aun así, el estudio también reveló que únicamente el 30% de los propietarios de canes llegaba a los mínimos de actividad física (según la Organización Mundial de la Salud, los adultos de 18 a 64 años deberían acumular un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o bien un mínimo de 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa).

 

Otros trabajos también demostraron hace ya muchos años la relación entre tener un perro y la mayor supervivencia tras un evento cardiaco. Es el caso de un estudio que se publicó en The American Journal of Cardiology que tras estudiar a 424 personas que habían padecido un evento cardiovascular, vieron que aquellos que no vivían con un perro multiplicaban por cuatro las probabilidades de mortalidad que aquellos que sí que gozaban de la compañía de un can. Estos resultados fueron independientes a programas psicológicos y a la severidad de la cardiopatía.

 

“De lo que podemos extraer de estos estudios es que el paseo diario con nuestro perro es beneficioso para nuestra salud cardiovascular, por lo que desde la Fundación Española del Corazón recomendamos disfrutar de estos momentos con nuestra mascota y animar a todos los miembros de la familia a ser partícipes de estos momentos. También es importante destacar que la mejora de nuestra salud cardiovascular no debe ser la única razón por la que nos animemos a adoptar a un animal, sino que esta decisión debe tomarse muy seriamente considerando que un perro tiene unas necesidades que debemos ser capaces de cumplir”, avisa el doctor.

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